Se repetía por octava vez la misma fecha,
En el trascurrir del día algunos me felicitaban, otros no y en realidad no importaba,
Lo cierto es que ya estaba solo
Poco faltaba para morir aquel 31 de Diciembre.
Mis acompañantes todos callaban,
En realidad todos dormían en un muy largo y definitivo sueño, en el que nadie jamás se iba a mover y sobre ellos, concretos decorados con nombres, fechas y palabras.
En algunos las flores vivas o marchitas obsequiaban aromas diferentes pero sus dueños no las olerían jamás debido al brutal sello de sus cajones.
El lugar se comparaba con lo cruel que había sido el accidente que coloco en ese sitio a mi madre.
Estaba algo callado pero el explotar de los fuegos artificiales justo a las 12 transmitían el mensaje de la llegada de un nuevo día, una nueva fecha, una nueva oportunidad... acompañados con los gritos y las alegrías o tristezas de otros.
Quizás es el día y la hora con mas lagrimas por alegrías o por tristezas o quizás es el día o la hora que por pocos segundos el latir del corazón se acelera mas que en todo el año.
Me asuste y sentí los abrazos y las palabras de aliento de mi madre aunque nos dividían dos mundos distintos.
...Y allí quede hasta el momento que volví a abrir mis ojos y sentía los sollozos quejidos de lagrimas que inundaban mi cajón cuando veían a los artistas de concreto colocándoles a las placas de concreto mi nombre y fecha y observe a mi madre que me decía
...Ya estaremos juntos más tiempo.

En honor a mi madre...